
Quizás sea por el shock del concurso. Salir después de tantas semanas aislada en Gran Hermano catorce y encontrarse con semejante maremágnum. Anoche, como cada jueves, tuvimos Debate y, como siempre, con la visita principal del último expulsado. Miriam pudo conocer ayer de primera mano lo que tanto colaboradores, como ex grandes hermanos e incluso público opinaba sobre su no relación con Igor.
Miriam parecía saber mantener la calma, casi sin entrar al trapo de los ataques que le iban lloviendo, todo centrado obviamente en sus toqueteos bajo las sábanas con el vasco y a su no boda con Miguel. Miriam hablaba como esa persona que lo único que quiere es quitarse todo el peso de encima lo antes posible, reconociendo todo lo sucedido, intentando quitar hierro a algunos momentos pero asumiendo su parte de la culpa.
Cualquiera podría suponer que Miriam estaría destrozada por todo el tema de la cancelación de la boda y su ruptura con Miguel… pero no. Miriam estaba serena… demasiado. Tal y como se decía entre el público, parecía que hubiese sido aleccionada por alguien, su madre, por ejemplo. Pero llegó el momento en el que Miriam no pudo aguantar las lágrimas… y ese momento no trataba sobre Miguel, sino sobre Igor. La alicantina dijo estar muy enfadada por las acusaciones de acoso del vasco. Era de esperar que la gente se echara las manos a la cabeza, y es que una vez más se terminaba confirmando que los sentimientos de Miriam hace semanas que pertenecen a otra persona.
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Fuente – Gran Hermano catorce
Foto – Telecinco



